ANA GASCO
Autora del diseño
MONICA McWILLIAMS
SEPIDEH LABANI
Autora del texto
“Cuando una persona se normaliza en un nivel inaceptable
de violencia, entonces la paz tomará mucho, mucho tiempo”
IRLANDA DEL NORTE, 1954
Política y académica, fue profesora de Estudios de la
Mujer y de Política Social en la Universidad de Ulster y es investigadora
en el Instituto de Justicia Transicional (Transitional Justice Institute).
Es co-fundadora de la Coalición de las Mujeres de Irlanda del Norte
(Northern Irland Women’s Coalition). Ha sido representante en la Asamblea
de Irlanda del Norte de 1998 hasta el 2003. En la actualidad, es la alta
responsable de la Comisión de los Derechos Humanos de Irlanda del Norte
(Northern Ireland Human Rights Commission). Sus trabajos han recibido
varios premios, entre otros, el premio John F. Kennedy al Valor (Profile
in Courage Award) y el Premio Frank Cousins para la Paz (Frank Cousins
Peace Award). Es también doctora honoris causa de varias universidades.
Durante toda la segunda mitad del siglo XX, Irlanda del Norte fue el
escenario de conflictos sobre el estatuto político de este territorio.
Desde finales de los sesenta hasta llegar a los Acuerdos de Paz en 1998,
el conflicto enfrentó a diferentes grupos políticos, organizaciones
paramilitares y el ejército británico. Cuando estalló el conflicto en
1968, Monica McWilliams tenía solamente 14 años. Rápidamente adquirió una
conciencia política y entendió, como muchos y muchas otras de sus
compatriotas, que, en época de conflicto, lo personal es aún más político.
Dos años más tarde, a los 16 años, empieza su implicación en la política.
Su primer compromiso, que ha marcado toda su vida, fue con los derechos de
las mujeres.
En el año 1975, el Parlamento del Reino Unido adopta la Ley contra la
Discriminación por Sexo, cuyo objetivo era proteger a las mujeres y a los
hombres contra las discriminaciones por motivo de su pertenencia a un
determinado sexo, esencialmente en el campo del trabajo, de la educación,
de la formación, del acoso sexual y del acceso a los bienes y servicios.
Desgraciadamente, esta ley no se extendió a Irlanda del Norte. Fue en este
momento cuando Monica, junto con otras mujeres de diferentes ámbitos
políticos y sindicales, decidió crear un grupo de presión. El resultado
fue la inauguración del primer centro para mujeres de Belfast. Fue en este
momento cuando el Gobierno británico la contrató para hacer una extensa
investigación sobre la violencia contra las mujeres. Esta investigación se
convirtió en uno de los primeros planes de intervención sobre violencia
hacia las mujeres en el Reino Unido.
En el año 1996, después de más de 30 años de violencia y conflictos, se
presentó por primera vez la oportunidad de una mesa de negociaciones para
la paz en Irlanda el Norte entre diferentes partidos. De esta mesa de
negociaciones salió el Acuerdo del Viernes Santo o Acuerdo de Belfast
(Good Friday Agreement) del 10 de abril de 1998. Después de haber
trabajado durante 25 años con las diferentes comunidades y con los grupos
de mujeres, Monica sabía que la presencia de mujeres en la mesa de las
negociaciones era imprescindible para llegar a una paz duradera y estable.
Entonces organizó, junto con otras mujeres, grupos de encuentro en todo el
país y en todas las comunidades porque los problemas que querían tratar no
eran exclusivos de un grupo u otro, sino que afectaban a todo el mundo y,
sobre todo, a todas las mujeres. El resultado de este trabajo de
sensibilización fue la creación de una coalición de mujeres con el
objetivo de presionar a los partidos políticos para que aumentasen la
presencia de representantes mujeres dentro de su partido y en la mesa de
las negociaciones para la paz.
En un primer momento, la desilusión fue grande porque la mayoría de los
partidos no respondió, ni siquiera consideró esta posibilidad como un tema
de importancia. Entonces se dieron cuenta que su única alternativa era
hacerlo ellas mismas. Así es como formaron su propio partido político, la
Coalición de las Mujeres de Irlanda del Norte (Northern Ireland Women’s
Coalition - NIWC) en el año 1996. La composición de este partido político
fue en sí misma un ejemplo de la convivencia respetuosa y pacifista entre
las comunidades y los grupos. Era el único partido político que era
aceptado en todas las comunidades. Era la prueba de que escuchándose se
puede ir construyendo, con el tiempo, el respeto y la confianza. Sus
miembros eran mujeres y hombres procedentes de diversos ámbitos y
orientaciones políticas: rurales y urbanos, jóvenes y mayores,
republicanos, lealistas, nacionalistas, unionistas y otros. Para Monica
McWilliams, era el único partido capaz de trabajar en la mesa de
negociaciones sin chocar con las dificultades de las divisiones
comunitarias. El objetivo del partido fue asegurar que los principios
básicos de los derechos humanos, de la inclusión y de la igualdad formasen
parte del acuerdo negociado. Todo fue muy precipitado pero era la única
alternativa. Solo faltaban seis semanas para la celebración de los
comicios y el único modo de asegurar la defensa de sus principios era
presentarse a las elecciones. A pesar de la falta de tiempo, seis semanas
después, consiguieron disponer de los votos para tener dos representantes
en la mesa de negociaciones para la paz.
Más allá de su activismo político, era la primera vez que Monica
McWilliams participaba formalmente en política, es decir, en la política
representativa. Ella y sus compañeras se convirtieron en expertas en las
debilidades del sistema, a pesar de las dificultades y, sobre todo, a
pesar de la actitud sexista de los otros partidos políticos y de una parte
de los medios de comunicación. Aun así, nunca les faltó el sentido del
humor: en el noticiero de la Coalición crearon la sección “Insulto de la
semana”.
Desde el conflicto, las mujeres concentraron sus energías y se
involucraron cada vez más en la sociedad civil y en la política. Se
convirtieron en agentes de cambio, más allá de las divisiones
comunitarias, haciendo una labor muy valiosa para cada parte. En las
negociaciones la Coalición fue promotora de numerosas propuestas como, por
ejemplo, incidir en la importancia de crear escuelas comunitarias de
integración para educar a niños y niñas protestantes y católicos juntos.
Su contribución fue también decisiva en relación con el uso de las armas;
mostraron una nueva perspectiva al advertir que el uso de armas ilegales
no perseguía sólo objetivos políticos, sino que también posibilitaba
ejercer actos de violencia domestica.
Monica siempre confió en el liderazgo de las mujeres. Ahora, ella misma es
una líder. Desde el año 2005, Monica es la Alta Responsable de la Comisión
de los Derechos Humanos de Irlanda del Norte (NIHCR). El NIHCR nació del
Acuerdo del Viernes Santo y su papel es promover la defensa de los
derechos humanos en Irlanda del Norte, analizar las leyes y las prácticas
y asesorar a los miembros del Gobierno sobre las medidas legislativas
necesarias para proteger los derechos humanos en Irlanda del Norte.