SUSANA MACHICAO
Autora del diseño
MONA POLACCA
CHARLOTTE VAN DEN ABEELE
Autora del texto
“Nosotras, las abuelas, hemos surgido de esa oscuridad,
a mirar esta belleza, a mirarnos y estrechar al mundo con los brazos
abiertos, con amor, esperanza, compasión, fe y caridad”
ESTADOS UNIDOS
Master en Trabajo Social, Universidad del Estado de
Arizona, 1996. Doctorado en Justicia e Investigación Social, Universidad
del Estado de Arizona. Miembro de las Tribus Indígenas del río Colorado,
Arizona. Miembro del Consejo Internacional de las Trece Abuelas.
“Nosotras conformamos el Consejo Internacional de las Trece Abuelas
Indígenas. Somos una unidad. Somos una alianza de oración, educación, y
sanación para nuestra Madre Tierra, para todos sus habitantes, para todos
los niños y para las siguientes siete generaciones. Estamos muy
preocupadas con la destrucción sin precedentes que está sufriendo nuestra
Madre Tierra y la destrucción de las formas de vida indígenas. Creemos que
las enseñanzas de nuestros antepasados iluminarán nuestro camino hacia un
futuro incierto. Nos esforzamos en expandir nuestra visión a través de la
realización de proyectos que protegen nuestras diversas culturas: tierras,
medicinas tradicionales, idiomas y prácticas ceremoniales de oración y a
través de proyectos para educar y enseñar a nuestros niños. Nos unimos a
todos aquellos que honran a la Creación y a todos aquellos que trabajan y
rezan por nuestros niños, por la paz mundial y por la sanación de nuestra
Madre Tierra”. Éste es el texto de la Declaración del Consejo
Internacional de las Trece Abuelas Indígenas.
La abuela Mona es una de las trece abuelas que se reunieron por primera
vez una noche a mediados de octubre del año 2004 en un paraje entre
bosques, campos y ríos en un rincón del Estado de Nueva York. Esas mujeres
procedían de los cuatros puntos de planeta (Circulo Polar Ártico, América
del Norte, del Sur y Central, África, Tíbet y Nepal) para cumplir una
profecía muy antigua que conocían varias tribus indígenas del mundo:
“Cuando las abuelas de los cuatro puntos cardinales hablen, comenzará una
nueva era”. Cada una de las abuelas sabía en lo más profundo de su ser que
un día iba a formar parte de un consejo porque se lo habían dicho de
distintas maneras. A algunas de ellas, se lo habían dicho sus abuelas
cuando eran pequeñas.
Las abuelas están consideradas como leyendas vivas y cada una, en calidad
de mujer sabia, curandera, chamán y sanadora de sus tribus, tiene el deseo
de compartir nuevas visiones y profecías para la humanidad, fuentes de
sabiduría de sus pueblos y enseñanzas de vida propias de cada tribu. Su
meta última es vivir en armonía con su entorno, respetando la naturaleza y
su prójimo.
El nombre de Mona Polacca, como los orígenes de sus antepasados de la
tribu hopi/havasupai/tewa, es parte indisociable de su identidad. Por
parte de madre es havasupai, el pueblo del agua azul y verde originario de
la zona del Gran Cañón. Por parte de padre, es hopi-tewa, del norte de
Arizona. Su apellido, Polacca, significa “mariposa” que simboliza en la
cultura hopi la transformación espiritual del hombre. Mona comenta que los
indígenas han pasado por un tiempo de lucha y de oscuridad del cual están
saliendo como un gusano se transforma en mariposa: “Al principio se
arrastra sobre la Madre Tierra en forma de gusano y solamente ve lo que
tiene delante. Luego, llega el momento en el que se mete en un capullo y
se adentra en la oscuridad. En esa oscuridad, tiene lugar un cambio
completo. Al final, sale al mundo, a la vida, convertida en una criatura
preciosa. Pero no emprende el vuelo inmediatamente, se queda a la espera,
tomando contacto con los elementos de la vida, con el agua, con el aire,
con el fuego y con la tierra. Luego, bate las alas y vuela y ve el mundo
desde una perspectiva completamente diferente”. Ésta es la historia que le
contaron a Mona cuando fue llamada mariposa.
Mona aprendió la forma de vida indígena de sus abuelos, quienes siguen
presentes en todo lo que hace hoy en día. Aprendió a rezar para honrar a
sus antepasados que a través de sus rezos hicieron posible que ella esté
aquí: “Si yo puedo estar de pie o arrodillada sobre mi Madre Tierra
rezando, es gracias a ellos”. La enseñanza más importante se la transmitió
su madre, que le dijo que no había venido sola a este mundo, que siempre
sería la representante de la familia próxima, de la comunidad, de la
tribu, del pueblo y de las naciones indígenas, fuera donde fuera. Por eso,
Mona tiene mucho cuidado cuando habla y actúa. El respeto al ser humano, a
los elementos de la vida, a la naturaleza y a todo lo que la rodea es su
guía para evolucionar en el mundo.
Y Mona Polacca viaja mucho. Lleva casi 30 años trabajando en casos de
alcoholismo y drogadicción que azotan a los indígenas americanos. A partir
de los años setenta, cuando se pusieron en marcha en las reservas los
programas sociales de ámbito federal, Mona trabajó con los más jóvenes:
organizó festivales para jóvenes y mayores donde los ancianos contaban a
los jóvenes la forma tradicional de vivir la vida. Los jóvenes oían
canciones, música y danza tradicionales, lo que les daba un sentido de
identidad. Mona dice: “Así los jóvenes aprenden que esas formas de vida
siguen existiendo, que no son algo de museo. Pueden tener en sus manos lo
más sagrado de nuestras tradiciones. No es historia, es una parte esencial
de nuestra vida actual”. Mona Polacca ha llevado a cabo varios estudios
sobre el comportamiento adictivo, la violencia doméstica dentro de los
pueblos indígenas y sobre los ancianos. Posee además más de 10 años de
experiencia como consultora de servicios de evaluación y soporte técnico
para programas sociales y de salud adaptados a los ancianos de tribus
indígenas. Una de las grandes preocupaciones actuales de Mona y del
Consejo de las Trece Abuelas es el agua, su accesibilidad a todas las
comunidades y la preservación de las medicinas de la Tierra, sin olvidar
el tema de las patentes.
Las abuelas indígenas desarrollan proyectos en nombre del Consejo pero
también desarrollan iniciativas individuales. Desbordando energía y
recursos, las abuelas generan mucho entusiasmo por todas partes iniciando
proyectos o apoyándolos. El último encuentro (el sexto) del Consejo de las
Trece Abuelas Indígenas tuvo lugar en Oregón, Estados Unidos, en agosto de
2009.
Mona recuerda una frase de un profesor espiritual suyo que resume bien la
acción de las abuelas y la suya: “Es en el compartir de los sueños que un
sueño se mantiene”. La manera de preservar su cultura, sus ceremonias y
sus conexiones espirituales reside en compartir los conocimientos, así se
mantienen vivas, presentes física y espiritualmente.