JUAN VIDAURRE
Autor del diseño
ELlSE M. BOULDlNG
IRENE COMINS MINGOL
Autora del texto
“Compartir en mayor medida los mundos de experiencia
entre hombres y mujeres será un importante paso para el desarrollo humano”
NORUEGA, 1920
Elise Boulding nació en Oslo, aunque muy pronto su
familia emigró a los Estados Unidos, donde desarrollaría su trayectoria
vital en las dos dimensiones que la caracterizan, como activista y como
investigadora para la paz. Cabe destacar especialmente su trabajo en la
Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad que presidió
durante varios años. En 1969 se doctoró en Sociología con un trabajo sobre
los efectos de la modernización en los roles de las mujeres. Empieza
entonces su faceta como investigadora, aunque siempre con el activismo
como referente. Desde 1985 es profesora emérita de la Universidad de
Colorado, y actualmente reside en North Hill, Massachusetts. Ha recibido
numerosos premios por su trabajo en favor de la paz y fue nominada para el
Premio Nobel de la Paz en 1990.
Elise Boulding ha destacado por sus aportaciones en tres áreas de trabajo
pioneras: la investigación para la paz, los estudios sobre las mujeres y
los Estudios de Futuro (Future Studies).
Considerada la matriarca de la Investigación para la Paz, Elise Boulding
jugó un papel clave en la consolidación de esta disciplina desde 1950. En
unos estudios inicialmente dominados por hombres y centrados en el
análisis de la guerra, hizo contribuciones fundamentales que abrieron
nuevas agendas de investigación. En primer lugar, incorporó el enfoque de
paz, en un contexto en el que dominaba el estudio de la guerra. Elise
priorizó el estudio del activismo pacifista y del rol de las ONG en la
construcción de una cultura de paz. En segundo lugar, puso gran énfasis en
el papel de la educación para la paz como vía para el cambio social. Y
finalmente el enfoque de género, señalando por primera vez el potencial de
las aportaciones de las mujeres para la paz. Cabe decir que el activismo y
el cambio social son para Elise Boulding tanto el motor como el fin de la
investigación para la paz. En este sentido ha abogado explícitamente por
la integración retro-alimentaria entre investigación para la paz,
educación para la paz y activismo pacifista. De hecho, su vida ha sido un
intento constante de integrar, tanto en el ámbito privado como en el
público, la educación, la investigación y el activismo por la paz.
La investigación de Elise Boulding sobre el papel de las mujeres en la
construcción de la paz precede gran parte del trabajo sobre las
capacidades de las mujeres para el cuidado de las personas y la paz
desarrollado posteriormente por autoras como Birgit Brock-Utne, Carol
Gilligan, Betty Reardon o Sara Ruddick. Su rigurosa y detallada
investigación sobre los movimientos de mujeres por la paz a lo largo de
los siglos XIX y XX es reseñable, especialmente su estudio de las redes
nacionales e internacionales de mujeres por la paz. El feminismo social
del XIX con una visión integral de los problemas sociales originó una
serie de grupos transnacionales de mujeres preocupadas tanto por las malas
condiciones laborales y de higiene como por la pobreza, la exclusión y las
guerras. En este sentido, le gusta señalar a Elise Boulding que el
feminismo social o humanista precedió al desarrollo del feminismo más
especializado de la igualdad.
Según Elise Boulding, tres son las esferas de trabajo tradicionales de las
mujeres que las vinculan con la construcción de una cultura de paz: La
educación de la infancia —si se acepta que a los siete años los niños y
niñas han creado una visión del mundo, las mujeres tienen una gran
responsabilidad en ello—; el trabajo doméstico —no suficientemente
reconocido por los economistas y que Boulding identifica como quinto
mundo— y el trabajo por la paz —aunque nunca ha sido formalmente
etiquetado—. Esta visión de las mujeres como cuidadoras y portadoras de
los valores de una cultura de paz no es, según Boulding, esencialista.
Boulding está convencida de que los hombres tienen mucho que aprender de
las mujeres sobre empatía y cuidado. Sin embargo el trabajo de las mujeres
ha sido tradicionalmente invisibilizado o analizado como actividad
secundaria. Elise denuncia este fenómeno y reivindica el reconocimiento de
las aportaciones y el legado de las mujeres así como la posibilidad de
compartir estas tareas, y el espacio público y privado con los hombres en
equidad. “Mi argumento no es esencialista, en el sentido de que las
mujeres estén predispuestas biológicamente para el cuidado y el trabajo
por la paz. Es más bien que el conocimiento de las mujeres y sus mundos de
experiencia las han equipado para funcionar creativamente como
trabajadoras para la paz en formas en que los hombres no han sido
capacitados por sus conocimientos y experiencias. Esto, obviamente, puede
cambiar. Compartir en mayor medida los mundos de experiencia entre hombres
y mujeres será un importante paso en el desarrollo humano”.
Elise se esforzó como otras muchas feministas en no excluir a los hombres
en su pensamiento. Concretamente denunció el sufrimiento que padecen
muchos hombres que no disfrutan ni desean el rol que les ha asignado el
mismo patriarcado: el sentimiento de humillación y fracaso, la soledad, el
terror a ser débiles y la presión por ser auténticos hombres. Durante la
infancia y la juventud, los chicos experimentan una socialización forzada
en un estilo agresivo de dominación masculina. Hay hombres que intentan
superar esas crisis cuestionando la propia identidad masculina asignada
por el patriarcado pero otros encuentran una salida más fácil a través de
la violencia doméstica, el trabajo como militares o en algún otro tipo de
identidad agresiva, que se convierte en una forma, según Elise Boulding,
de encarar la inseguridad masculina. Boulding, en este ámbito, hace un
esfuerzo por estudiar y visibilizar también los movimientos de hombres por
la igualdad y la paz.
Otro de los ámbitos de investigación de Elise Boulding han sido los
Estudios del Futuro (Future Studies). Nuestra imagen del futuro determina
la forma en que nos comportamos y lo que hacemos en el presente. Elise
dirigió talleres, en la década de los ochenta, en los que conducía a
través de la imaginación a pensar en el mundo que queremos para el futuro,
en dos ámbitos: “Imagina un mundo sin armas” e “Imagina un mundo
post-patriarcado”. Si las mujeres no son capaces de visibilizar cómo les
gustaría que fuese el mundo en el futuro no serán capaces de emprender los
pasos oportunos hacia ello. “¿Cómo sería, cómo funcionaría un futuro
post-patriarcado?”, “Imagina un futuro sin armas, ¿cómo sería ese mundo?”.
Tras el primer paso de fantasía e imaginación los y las participantes
tienen que analizar el tipo de instituciones que sustentarían o harían
posible ese futuro.
Elise Boulding ha sido capaz de conjugar investigación, activismo y
educación para la paz. Es considerada matriarca de los estudios para la
paz, secretaria general de IPRA (International Peace Research Association
– Asociación Internacional de Investigación para la Paz) de 1988 a 1991,
pionera en el reconocimiento del papel de las mujeres en la construcción
de la paz. Se trata de una persona íntegra y singular, capaz —como dice en
su trabajo biográfico Mary Lee Morrison— de dirigirse a las Naciones
Unidas sin problema alguno, y en el siguiente segundo pararse para atar el
zapato de un niño y estar atenta a las necesidades de ambos al mismo
tiempo.