RUBÉN GARCÍA CASTRO
Autor del diseño
CHRlSTlANA THORPE
CHARLOTTE VAN DEN ABEELE
Autora del texto
“Si piensas que la educación es un coste, imagínate la
ignorancia”
SIERRA LEONA, 1949
Doctora en Filosofía y Master en Educación y
Administración (Honoris Causa) en St. Clemens University (Indias
Occidentales Británicas). Fue nombrada ministra de Educación en 1994.
Fundó la sección de Sierra Leona del Forum para las Mujeres Educadoras de
África (FAWE) en 1995. Presidenta de la Comisión Electoral Nacional de
Sierra Leona desde 2005. Ha recibido numerosos premios entre los que
destacan Women Peace Maker (Mujeres Creadoras de la Paz), 2004, de Joan B.
Kroc Institute for Peace and Justice, y el Voices of Courage Award (Premio
Voces de Coraje) 2006 de la Comisión de Mujeres Refugiadas.
“La profesora”, así la llamaban sus vecinas del barrio pobre de Freetown
donde Christiana, junto con una de sus hermanas, fue criada por su abuela.
De hecho, a la vuelta del colegio, no jugaba en la calle, sino que se
reunía con sus amigas en casa y les contaba todo lo que le habían enseñado
por el día. Christiana y su hermana eran las dos únicas privilegiadas del
barrio que acudían a la escuela primaria porque pocos eran los padres que
hacían de la escolaridad una prioridad para sus hijos. La abuela de
Christiana fue, además, su mentora. No solamente la inspiró en su trabajo
de educadora por la paz, dada su capacidad única para resolver conflictos
dentro de la comunidad donde vivían, sino que fue también la que fomentó
su educación religiosa. De hecho, al acabar sus estudios secundarios
Christiana se une a las Hermanas Irlandesas del Orden de Saint Joseph de
Cluny en Ferbane en Irlanda, donde realiza sus votos de castidad,
obediencia y pobreza en 1972.
De vuelta a Sierra Leona, será destinada a una escuela secundaria de su
orden donde ejercerá como profesora durante 16 años y más tarde como
directora del colegio. Tras advertir que muy pocas niñas completaban su
escolaridad, empezó a tomar conciencia de la opresión sufrida por las
mujeres y de la necesidad de su emancipación.
La educación marca la diferencia. Christiana inicia por ello acciones de
mediación y consulta con objeto de resolver discrepancias dentro de la
comunidad, a la vez que empieza a dar clases de alfabetización para
mujeres. Se involucra en cuerpo y alma en su nueva tarea. Pero su estatuto
de monja restringe sus acciones y no tiene suficiente disponibilidad para
cumplir con todas sus responsabilidades. Después de un largo tiempo de
reflexión, Christiana decide dejar, no sin dificultad, lo que pensaba que
era su vocación, la vida comunitaria y religiosa. En 1991, unos meses
antes de tomar su decisión definitiva, Sierra Leona entra en guerra civil,
cayendo en el terror y una profunda crisis humanitaria. La rivalidad entre
el Gobierno y el Frente de Unión Revolucionaria (RUF), debido más a
motivos económicos (el control de las minas de diamantes del país) que a
motivos ideológicos, será el motor del propio conflicto armado. Las tropas
rebeldes destacaron por el uso de tácticas de terror como violación,
abducción de niños para convertirles en soldados o esclavos sexuales,
tortura, etc. Más de la mitad de la población, 4,5 millones de personas,
se vio obligada a desplazarse.
En ese contexto, Christiana inicia su carrera como promotora y educadora
por la paz. En el año 1993, entra en el Ministerio de Educación y al año
siguiente es nombrada ministra. Su labor se centró en la lucha contra el
analfabetismo y la corrupción dentro del sistema educativo. Miembro del
Fórum para las Mujeres Educadoras de África (FAWE), funda en 1995 la
sección de la misma en su país, Sierra Leona (FAWE-SL), que se dedica
plenamente a la educación de los niños afectados por la guerra.
En colaboración con UNICEF, levanta las primeras escuelas en los
campamentos de refugiados en Freetown para los niños que huían del campo.
En ellas, aparte de la formación escolar, se les garantiza una comida al
día. Christiana siempre hizo hincapié en hacer participar a la comunidad
local, utilizar y fomentar las capacidades de los desplazados y permitir
el enriquecimiento de la comunidad.
En el año 1997, un golpe de Estado obliga a Christiana, que era ministra
de Educación en aquel momento, a exiliarse en Guinea. Allí también
colaborará junto a la FAWE en el levantamiento de escuelas en los
campamentos de refugiados. Testigo de la gravedad del trauma de los niños,
Christiana desarrolla programas aún más amplios, enfocados en la
transmisión de una cultura de paz para niños criados en una sociedad no
exenta de violencia.
La misión de la FAWE no termina ahí. Viendo el éxito de los programas de
educación para la paz hacia los niños, iniciaron con la UNESCO un proyecto
de módulo de formación sobre los métodos tradicionales de resolución de
conflictos y prácticas de mediación para las mujeres. De hecho, aunque
“las mujeres son partícipes en situación de conflictos”, se ven muchas
veces “excluidas de las iniciativas de resolución del conflicto”. El
programa final consistirá en la toma de conciencia del papel reparador de
la mujer en la familia, la comunidad y la escuela.
A lo largo del conflicto, la violación será usada como arma de guerra de
forma masiva. Aunque la misión de la FAWE es la educación, ampliará su
acción entonces: “Antes de centrarnos en la educación, tenemos que
restaurar la dignidad de las mujeres y de las niñas que han sufrido abusos
durante la guerra”, dice Christiana. Se desarrolla por ello un programa
incluyendo cuidados médicos, atención psicológica, alfabetización y
cuidados de los niños (pues numerosas víctimas se quedaron embarazadas).
“La educación es una manera de aliviar los traumas”, añade Christiana.
La guerra civil en Sierra Leona concluyó en 2001. Pero no con ello la
labor de Christiana. El proceso de Desarme, Desmovilización y
Reintegración (DDR) y la Comisión por la Verdad y la Reconciliación
excluyó a las mujeres. “Todavía queda mucho por hacer”. Christiana afirma
que la paz verdadera no llegará hasta que no se erradique la pobreza y la
corrupción institucional.
La FAWE-SL ha atendido a más de 10.000 mujeres y niñas desde su creación y
Christiana comparte el lema de que “la educación de las mujeres equivale
al desarrollo del país”. Le gusta imaginar la existencia de un Centro
Permanente por la Paz basado en Sierra Leona donde se pueda aprender y
trabajar para y por la paz, un lugar donde se transmita que la educación
de las mujeres es el camino hacia la paz.
El trabajo actual de Christiana va más allá de la educación tradicional.
Desde el año 2005 es la Jefa Comisaria Electoral de la Comisión Nacional
Electoral de Sierra Leona, donde reestructuró el proceso electoral para
las elecciones presidenciales y parlamentarias de 2007, organizando y
vigilando el proceso de voto y educando para este proceso.