“¡No más viudas, no más huérfanos, no más guerras de
machos, la paz es la opción más valiente!”
Abogada, Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Estatal
de Mindanao (MSU). Secretaria General del Comité de los Pueblos de
Mindanao (MPC). Fue galardonada con el premio Women Peace Maker, 2005,
otorgado por el Instituto para la Paz y la Justicia Joan B. Kroc.
Mary Ann Arnado no se identifica con el titulo de “abogada” en su tarjeta de
visita, sino más bien con el de “feminista, abogada por la paz, abogada
por los derechos humanos, madre, hermana, habitante de Mindanao”.
Mindanao es la segunda isla más grande de Filipinas y está habitada por tres
comunidades: los colonos cristianos, el pueblo indígena y los musulmanes
Bangsomoro (también denotados Moro). Mary Ann nace en una familia
cristiana donde la conciencia política no estaba muy presente, pero a la
hora de entrar en la Universidad e inscribirse en el programa de
Relaciones Internacionales, descubrirá una historia de su país bien
distinta a la que le enseñaron en su colegio católico. El pueblo musulmán,
que ocupaba la isla antes de la colonización de los españoles y previa a
la de los Estados Unidos, resistió con fuerza a los invasores. No
obstante, los musulmanes llevan siglos como víctimas de la opresión. Su
situación no cambiará tras la independencia de Estados Unidos, donde la
política gubernamental del presidente Ferdinand Marcos seguirá
discriminando a los musulmanes, convirtiéndoles en una minoría
marginalizada y empobrecida. A partir de los años setenta se constituye el
MNLF (Frente Moro de Liberación Nacional) cuyo fin es afirmar su derecho a
la autodeterminación y cuyo objetivo es la secesión.
La vida universitaria avivó la conciencia política de Mary Ann, que, a pesar
de no pertenecer a ninguna organización, se involucró en el movimiento
estudiantil en contra del Gobierno. Más tarde, enamorada de un estudiante
musulmán, tomó parte en la lucha de los Bangsomoro de Mindanao. Mary Ann
compaginará en esos años sus estudios de abogacía y su trabajo, comenzando
a desarrollar su sensibilidad a la causa femenina como ella la entiende:
“ser gentil con las mujeres, ser solidaria, ayudarse entre nosotras y
ayudar a desarrollar el potencial de cada una. No se trata de ver al
hombre como un enemigo pero más bien cambiar nuestra cultura y cambiar la
cultura del patriarcado”. Mary Ann, ya de joven abogada, será contratada
en la organización Iniciativas para el Diálogo Internacional (IID),
institución regional que promueve la solidaridad entre los pueblos de
suroeste asiático.
El contexto político de Mindanao está marcado por varias etapas de
negociaciones entre el Gobierno de Fidel Ramos y el MLNF. En 1996 se firma
un Acuerdo de Paz que será rechazado por el MILF (Frente Islámico de
Liberación Nacional), brazo disidente del MLNF y con mayor carácter
religioso que éste último. En 1998, el presidente Joseph Estrada accede al
poder y inicia una “guerra total” con el objetivo de sembrar el odio entre
los tres pueblos de Mindanao y aplicar una política de “divide y
vencerás”.
En ese contexto, Mary Ann y sus colegas de IID serán los pioneros en
promover el dialogo y la resolución de conflictos entre las tres
poblaciones de la isla con la meta de rebajar el nivel de violencia. La
idea de Mary Ann es que el dialogo entre esas tres entidades permita
acabar con el aislamiento de cada una y romper los estereotipos y barreras
entre las comunidades musulmanas, cristianas e indígenas. Para ello, Mary
Ann crea un equipo de representantes de los tres pueblos de Mindanao que
será llamado Comité de los Pueblos de Mindanao (MPC). Las sesiones de
dialogo se organizan en un sitio neutral, donde participan hombres y
mujeres que comparten intereses comunes de las comunidades afectadas por
la guerra y cuyo objetivo es el fomento del respeto mutuo y el trabajo en
equipo. El lenguaje oral no era la única herramienta del dialogo, “hay
muchos procesos culturales al dialogo” comenta Mary Ann. “Muchas veces, no
hablaban el primer día. En su lugar, había rituales, oraciones y ofrendas.
El segundo día, empezaban las discusiones, nunca empezaban directamente a
hablar”, añade Mary Ann. El trabajo de Mary Ann y el MPC es una forma de
“paz horizontal” para alcanzar la tolerancia y sellar acuerdos sobre los
litigios por terrenos entre las tres comunidades de Mindanao, requisito
esencial para conseguir una paz durable en Filipinas.
En 2001, cuando la presidenta Gloria Macapagal Arroyo accede al poder y se
firma el Acuerdo de Paz de Trípoli (TPA), Mary Ann forma, junto con el
MPC, un equipo independiente de vigilancia del alto el fuego, llamado Alto
el Fuego Bantay, en el que se incluían mujeres. Trabajaban directamente en
las zonas de conflicto, educaban a las tropas militares sobre las leyes
humanitarias, los derechos humanos y su deber de respetar el alto el
fuego. El panel negociador oficial para la paz encargó al MPC mediar e
investigar sobre posibles violaciones al alto el fuego.
A pesar del trabajo realizado por la ONG Alto el Fuego Bantay, el Gobierno
de Arroyo empezó a bombardear Mindanao en 2003. Tras varios intentos
fallidos de negociación y la desilusión acumulada a lo largo de los años,
centenares de miles de desplazados de Mindanao desesperados se alzan
reclamando la interrupción de los combates. Solicitan asimismo ser
recibidos por el Gobierno. El MPC y Mary Ann organizan un viaje de dos
días en ferry de una delegación compuesta de 15 hombres y mujeres entre
los 15 y los 65 años de edad, hacia el puerto de Manila. Piden el cese de
los combates a cada una de las partes: el Gobierno, las Fuerzas Armadas y
el MILF. Este último acordó diez días de tregua. La respuesta del Gobierno
tardaba y con la ayuda del MPC, 10.000 desplazados invadieron las
autopistas con carteles que rezaban frases como “queremos regresar a casa”
en junio de 2003. Mary Ann recuerda: “Hay cristianos, musulmanes e
indígenas que sufren la guerra. Nuestra fuerza es nuestra unidad”. Fue el
primer acto político por parte de los desplazados. Después de esos
eventos, un alto el fuego fue acordado y firmado por las tres partes.
En julio de 2007, Mary Ann participó en la Misión Internacional de Mujeres
por la Paz y la Solidaridad en Basilan y Mindanao después de los
enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas de Filipinas y el MILF. En ella
se encargó de investigar sobre las violaciones contra los derechos humanos
y la situación de los desplazados por el conflicto.
Sin pausa, Mary Ann sigue haciendo hincapié en el papel central de la mujer
a la vez víctima: “la más pobre de los pobres” y poderosa actriz por una
paz sostenible. Hoy en día, el conflicto sigue y no hay signos de tregua.
Mary Ann sueña con construir un santuario para las mujeres en Mindanao.
“Sería un centro, o más bien una casa hecha de bambú. Cultivaría hierbas o
especias. Invitaría a todas mis amigas que necesitan descansar, escribir o
pensar. Sería un espacio donde las mujeres pueden encontrarse y charlar.
Porque a veces, las mujeres como nosotras damos mucho y raramente nos
preocupamos de nosotras mismas…”
CLAVES PARA ILUSTRACIÓN
- “Hay cristianos, musulmanes e indígenas que sufren la guerra. Nuestra
fuerza es nuestra unidad”
- “la paz es la opción más valiente”
- Una forma de “paz horizontal” para alcanzar la tolerancia y sellar
acuerdos sobre los litigios por terrenos entre las tres comunidades de
Mindanao: requisito esencial para conseguir una paz durable en Filipinas
FUENTES
Woodward, M. (2005) “One woman’s Life, One Thousand women’s Voices. A
Narrative of the Life and Work of Mary Ann Arnado of the Philippines”
Perfil de Mary Ann Arnado en el Instituto Joan B. CROC