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LORETA NAVARRO-CASTRO
LORETA NAVARRO-CASTRO
Sepideh Labani
Autora del texto
“Puede ser que no veamos los resultados mientras seguimos vivas, pero tenemos que seguir creyendo que algún día, si seguimos educando para la paz y la no violencia en las escuelas y en las comunidades, ocurrirán cambios significativos”
FILIPINAS, 1948
Es una de las pioneras de la investigación de la educación para la paz en Filipinas y creó el Centro de Educación para la Paz (Center for Peace Education), en el Colegio Miriam (Miriam College) en Manila. Como presidenta del Colegio, entre 1987 y 1997, fue una precursora de asignaturas sobre la paz en el programa y declaró que el colegio era una Zona de Paz. Desde 1997, el Centro de Educación para la Paz ha establecido vínculos con otras instituciones y ha influido en la vida de miles de profesores y profesoras y jóvenes gracias a programas de formación sobre resolución de conflictos, mediación y promoción de la cultura de la paz. Loreta ha sido nominada como candidata al Premio Nobel de la Paz.

A principio de los setenta, antes de la oscura época de la ley marcial en Filipinas, Loreta se unió a otros y otras jóvenes en las marchas y manifestaciones de protesta en las calles de Manila contra el régimen del presidente Ferdinand Marcos. Aún recuerda los eslóganes de los manifestantes: “¡Marcos, Hitler, dictador!”. Recuerda cómo, durante las marchas, estaba llena de esperanza, quería estar con las demás personas, mostrar su solidaridad con sus reivindicaciones pero era imposible para ella pronunciar estos eslóganes. “Me pregunté ‘¿es ésto el mensaje que queremos dar? ¿Puede este tipo de lenguaje cambiar el corazón de Marcos y darnos los resultados que querremos?’ En este momento, no sabía que quería ser una defensora de la paz, pero lo que sí sabia era que no quería utilizar palabras negativas, deshumanizar el lenguaje para alcanzar mis objetivos”.

Muchos años más tarde, Loreta asiste en Estados Unidos a una conferencia organizada por la Asociación Global de Educación (Global Education Association) sobre la paz, la equidad económica, la justicia social y el medioambiente. A partir de este momento, los conceptos y las ideas que se plantearon en este evento empezaron a dar vueltas y vueltas en la cabeza de Loreta. Regresó a casa con nuevas perspectivas e intereses sobre la educación para la paz pero tuvo que esperar algunos años para poder finalmente empezar a ponerlas en practica y considerarse como una verdadera educadora para la paz. Mientras, tuvo que leer mucho, formarse, asistir a seminarios, a debates, y empezar a forjar sus propias visiones sobre la paz.

Con sus lecturas, entró en el mundo de las ideas del Mahatma Ghandi, de Martín Luther King Jr., de la Madre Teresa de Calcuta y otros personajes que considera como sus referentes por haber vivido y difundido el mensaje de la paz y de la no violencia. Todos ellos la inspiraron en su camino para defensa de la paz. Su tesis doctoral fue pionera en el ámbito de la educación para la paz. Investigó las actitudes de los y las estudiantes sobre las cuestiones relativas a la paz y también cómo estos últimos entendían el concepto de la paz. Este estudio sigue siendo una referencia en el campo de la educación para la paz.

Muy poco después de la Revolución del Poder del Pueblo en el año 1986, que derrocó al régimen de Marcos, Loreta accede al puesto de directora y presidenta del Maryknoll College (que en 1989 se convierte en el Miriam College en 1989). Fue durante su presidencia que el Colegio empezó realmente a adoptar un enfoque integral y transversal de la paz en todo el programa académico. Durante su conferencia inaugural, expuso cuál sería su misión como promotora de una nueva conciencia “humanística, holística y ecológica... Una vida que se viviría con mucha simplicidad, sin desgastes, una vida que respeta los derechos humanos, especialmente los de los más pobres y marginados, una vida en armonía con la naturaleza”. Loreta tenía ahora el camino allanado para empezar a poner en práctica sus ideas y sus visiones de un mundo en paz y justicia.

En el año 1991, Loreta declaro que el Colegio era una Zona de Paz. El objetivo era extender los principios de la educación para la paz a toda la vida comunitaria académica, más allá de los currículos, promoviendo la cooperación, la solidaridad, la resolución no violenta de los conflictos y organizando actividades de educación para la paz. El Colegio se convirtió rápidamente en un pionero en este campo. Desde entonces, el Colegio ha creado grupos de pares con otras instituciones que trabajan con la perspectiva de la paz. En 1999, el Colegio inicia la Red de Educación para la Paz (Peace Education Network, PEN) que reúne a más de 20 organizaciones en todo el mundo. La PEN ha lanzado varios llamamientos al Gobierno filipino para que declare un alto el fuego con los grupos armados y para que ayude a evacuar las zonas de conflicto.

Para Loreta, una no puede ser una educadora para paz sin ser también una activista para paz y una investigadora para la paz. “Hay que reunir datos para que se conviertan en fundamentos de tus acciones. La investigación significa encontrar la información correcta, reunirla, analizarla y transmitirla a los y las demás. Hay que estar también conectado con otros grupos que hacen lo mismo para que no estés educando en el vacío. Esto es lo que convierte a la educación para la paz en un campo importante”.

Así, Loreta considera que la educación para la paz no es únicamente un contenido, sino también un proceso donde el medio es el mensaje. “Uno no puede hablar y enseñar la justicia y la imparcialidad si no es justo e imparcial. Trabajar para la paz tiene implicaciones personales. Tenemos que vivirlo en nuestras propias vidas para ser agentes creíbles. Si no, el mensaje de paz no funcionará”.

Como educadora para la paz, Loreta se siente muy apoyada por su Colegio, por sus estudiantes y por otras organizaciones. Donde más frustraciones experimenta es en su papel de activista para la paz, porque sabe y ve que los procesos de resolución de conflictos pueden ser difíciles, largos, inestables y frágiles. Los conflictos afectan a miles de personas que tienen que dejar sus hogares, vivir en campos de refugiados y con miedo constante. La repetición de estos esquemas de guerras y conflictos puede ser muy frustrante porque da la sensación de que nos encontramos en un callejón sin salida.

Sin embargo, para Loreta Navarro-Castro, ser una activista para la paz implica una buena dosis de optimismo y de esperanza. “Cuando una es defensora de la paz, es muy importante que nunca pierda la esperanza. Hay que intentarlo a pesar de las dificultades”. Ella cree en un futuro pacífico, donde las guerras ya no tendrán sentido ni serán reconocidas como medios de resolución de conflictos, pero también es consciente de que ello implica un mundo más humanizado, donde las necesidades básicas de las personas, como la educación, la salud y un techo seguro, puedan ser cubiertas; un mundo con más justicia económica y menos pobreza porque muchas veces, la pobreza es la raíz de los conflictos.

Para Loreta, la educación para la paz es un verdadero desafío a largo plazo. Puede ser que muchos educadores y educadoras no vean los resultados mientras estén vivos pero dice Loreta “mi único deseo es llegar a estas nuevas generaciones ahora para que no olviden y que lo lleven con ellos en su vida adulta. Si seguimos educando para la paz y la no violencia en las escuelas y en las comunidades, vamos a alcanzar esta masa critica y esto conllevará cambios significativos”.

CLAVES PARA ILUSTRACIÓN

- Loreta declaro que el Colegio era una Zona de Paz. El objetivo era extender los principios de la educación para la paz a toda la vida comunitaria académica más allá del programa académico, promoviendo la cooperación, la solidaridad, la resolución no violenta de los conflictos, y organizando actividades de educación para la paz. El Colegio se convirtió rápidamente en un pionero en este campo
- Para Loreta, una no puede ser una educadora para paz sin ser también una activista para paz y una investigadora para la paz. “Hay que reunir datos para que se conviertan en fundamentos de tus acciones. La investigación significa encontrar la información correcta, reunirla, analizarla y transmitirla a los y las demás. Hay que estar también conectado con otros grupos que hacen lo mismo para que no estés educando en el vació. Esto es lo que convierte a la educación para la paz en un campo importante”

FUENTES

Perfil de Loreta Navarro-Castro en la web “1000 PeaceWomen Across the Globe”
Perfil de Loreta Navarro-Castro en “World’s People Blog. Worldwide Asian-Eurasian Human Rights Forum”