“Puede ser que no veamos los resultados mientras
seguimos vivas, pero tenemos que seguir creyendo que algún día, si
seguimos educando para la paz y la no violencia en las escuelas y en las
comunidades, ocurrirán cambios significativos”
Es una de las pioneras de la investigación de la educación para la paz en
Filipinas y creó el Centro de Educación para la Paz (Center for Peace
Education), en el Colegio Miriam (Miriam College) en Manila. Como
presidenta del Colegio, entre 1987 y 1997, fue una precursora de
asignaturas sobre la paz en el programa y declaró que el colegio era una
Zona de Paz. Desde 1997, el Centro de Educación para la Paz ha establecido
vínculos con otras instituciones y ha influido en la vida de miles de
profesores y profesoras y jóvenes gracias a programas de formación sobre
resolución de conflictos, mediación y promoción de la cultura de la paz.
Loreta ha sido nominada como candidata al Premio Nobel de la Paz.
A principio de los setenta, antes de la oscura época de la ley marcial en
Filipinas, Loreta se unió a otros y otras jóvenes en las marchas y
manifestaciones de protesta en las calles de Manila contra el régimen del
presidente Ferdinand Marcos. Aún recuerda los eslóganes de los
manifestantes: “¡Marcos, Hitler, dictador!”. Recuerda cómo, durante las
marchas, estaba llena de esperanza, quería estar con las demás personas,
mostrar su solidaridad con sus reivindicaciones pero era imposible para
ella pronunciar estos eslóganes. “Me pregunté ‘¿es ésto el mensaje que
queremos dar? ¿Puede este tipo de lenguaje cambiar el corazón de Marcos y
darnos los resultados que querremos?’ En este momento, no sabía que quería
ser una defensora de la paz, pero lo que sí sabia era que no quería
utilizar palabras negativas, deshumanizar el lenguaje para alcanzar mis
objetivos”.
Muchos años más tarde, Loreta asiste en Estados Unidos a una conferencia
organizada por la Asociación Global de Educación (Global Education
Association) sobre la paz, la equidad económica, la justicia social y el
medioambiente. A partir de este momento, los conceptos y las ideas que se
plantearon en este evento empezaron a dar vueltas y vueltas en la cabeza
de Loreta. Regresó a casa con nuevas perspectivas e intereses sobre la
educación para la paz pero tuvo que esperar algunos años para poder
finalmente empezar a ponerlas en practica y considerarse como una
verdadera educadora para la paz. Mientras, tuvo que leer mucho, formarse,
asistir a seminarios, a debates, y empezar a forjar sus propias visiones
sobre la paz.
Con sus lecturas, entró en el mundo de las ideas del Mahatma Ghandi, de
Martín Luther King Jr., de la Madre Teresa de Calcuta y otros personajes
que considera como sus referentes por haber vivido y difundido el mensaje
de la paz y de la no violencia. Todos ellos la inspiraron en su camino
para defensa de la paz. Su tesis doctoral fue pionera en el ámbito de la
educación para la paz. Investigó las actitudes de los y las estudiantes
sobre las cuestiones relativas a la paz y también cómo estos últimos
entendían el concepto de la paz. Este estudio sigue siendo una referencia
en el campo de la educación para la paz.
Muy poco después de la Revolución del Poder del Pueblo en el año 1986, que
derrocó al régimen de Marcos, Loreta accede al puesto de directora y
presidenta del Maryknoll College (que en 1989 se convierte en el Miriam
College en 1989). Fue durante su presidencia que el Colegio empezó
realmente a adoptar un enfoque integral y transversal de la paz en todo el
programa académico. Durante su conferencia inaugural, expuso cuál sería su
misión como promotora de una nueva conciencia “humanística, holística y
ecológica... Una vida que se viviría con mucha simplicidad, sin desgastes,
una vida que respeta los derechos humanos, especialmente los de los más
pobres y marginados, una vida en armonía con la naturaleza”. Loreta tenía
ahora el camino allanado para empezar a poner en práctica sus ideas y sus
visiones de un mundo en paz y justicia.
En el año 1991, Loreta declaro que el Colegio era una Zona de Paz. El
objetivo era extender los principios de la educación para la paz a toda la
vida comunitaria académica, más allá de los currículos, promoviendo la
cooperación, la solidaridad, la resolución no violenta de los conflictos y
organizando actividades de educación para la paz. El Colegio se convirtió
rápidamente en un pionero en este campo. Desde entonces, el Colegio ha
creado grupos de pares con otras instituciones que trabajan con la
perspectiva de la paz. En 1999, el Colegio inicia la Red de Educación para
la Paz (Peace Education Network, PEN) que reúne a más de 20 organizaciones
en todo el mundo. La PEN ha lanzado varios llamamientos al Gobierno
filipino para que declare un alto el fuego con los grupos armados y para
que ayude a evacuar las zonas de conflicto.
Para Loreta, una no puede ser una educadora para paz sin ser también una
activista para paz y una investigadora para la paz. “Hay que reunir datos
para que se conviertan en fundamentos de tus acciones. La investigación
significa encontrar la información correcta, reunirla, analizarla y
transmitirla a los y las demás. Hay que estar también conectado con otros
grupos que hacen lo mismo para que no estés educando en el vacío. Esto es
lo que convierte a la educación para la paz en un campo importante”.
Así, Loreta considera que la educación para la paz no es únicamente un
contenido, sino también un proceso donde el medio es el mensaje. “Uno no
puede hablar y enseñar la justicia y la imparcialidad si no es justo e
imparcial. Trabajar para la paz tiene implicaciones personales. Tenemos
que vivirlo en nuestras propias vidas para ser agentes creíbles. Si no, el
mensaje de paz no funcionará”.
Como educadora para la paz, Loreta se siente muy apoyada por su Colegio, por
sus estudiantes y por otras organizaciones. Donde más frustraciones
experimenta es en su papel de activista para la paz, porque sabe y ve que
los procesos de resolución de conflictos pueden ser difíciles, largos,
inestables y frágiles. Los conflictos afectan a miles de personas que
tienen que dejar sus hogares, vivir en campos de refugiados y con miedo
constante. La repetición de estos esquemas de guerras y conflictos puede
ser muy frustrante porque da la sensación de que nos encontramos en un
callejón sin salida.
Sin embargo, para Loreta Navarro-Castro, ser una activista para la paz
implica una buena dosis de optimismo y de esperanza. “Cuando una es
defensora de la paz, es muy importante que nunca pierda la esperanza. Hay
que intentarlo a pesar de las dificultades”. Ella cree en un futuro
pacífico, donde las guerras ya no tendrán sentido ni serán reconocidas
como medios de resolución de conflictos, pero también es consciente de que
ello implica un mundo más humanizado, donde las necesidades básicas de las
personas, como la educación, la salud y un techo seguro, puedan ser
cubiertas; un mundo con más justicia económica y menos pobreza porque
muchas veces, la pobreza es la raíz de los conflictos.
Para Loreta, la educación para la paz es un verdadero desafío a largo plazo.
Puede ser que muchos educadores y educadoras no vean los resultados
mientras estén vivos pero dice Loreta “mi único deseo es llegar a estas
nuevas generaciones ahora para que no olviden y que lo lleven con ellos en
su vida adulta. Si seguimos educando para la paz y la no violencia en las
escuelas y en las comunidades, vamos a alcanzar esta masa critica y esto
conllevará cambios significativos”.
CLAVES PARA ILUSTRACIÓN
- Loreta declaro que el Colegio era una Zona de Paz. El objetivo era
extender los principios de la educación para la paz a toda la vida
comunitaria académica más allá del programa académico, promoviendo la
cooperación, la solidaridad, la resolución no violenta de los conflictos,
y organizando actividades de educación para la paz. El Colegio se
convirtió rápidamente en un pionero en este campo
- Para Loreta, una no puede ser una educadora para paz sin ser también una
activista para paz y una investigadora para la paz. “Hay que reunir datos
para que se conviertan en fundamentos de tus acciones. La investigación
significa encontrar la información correcta, reunirla, analizarla y
transmitirla a los y las demás. Hay que estar también conectado con otros
grupos que hacen lo mismo para que no estés educando en el vació. Esto es
lo que convierte a la educación para la paz en un campo importante”
FUENTES
Perfil de Loreta Navarro-Castro en la web “1000 PeaceWomen Across the
Globe”
Perfil de Loreta Navarro-Castro en “World’s People Blog. Worldwide
Asian-Eurasian Human Rights Forum”